#Viajes – Primer experiencia en hostel (reeditado)
Descripción de la publicación
Sebastián Petrucci
6/16/20261 min read
Como tantas veces, cedí de nuevo.“Nunca voy a ir a un hostel, ni loco, no cambio la soledad por nada” me decía y le decía a mis conocidos, era totalmente loco pensar en compartir una habitación con personas que no conocía, compartir ducha, tener que entrar en silencio y acostarme con la luz del celular y en silencio para no despertar a nadie, que locura, ¿no?
Cómo dije a principio, cedí de nuevo, ¡y menos mal que lo hice! Una persona una vez me dijo “anda a conocer gente nueva, animate que después conoces a personas que está en la misma que vos”. ¡Que razón que tenía! Una vez instalado en mi habitación de cuatro, salí a dar una vuelta (que en otra entrada voy a contar), ya que El Chalten me dejó muchísimo material y muchísimo aprendizaje.
Al volver al hostel toque la puerta rogando que nadie esté del otro lado, pero no, me abrió uno de mis compañeros, y después entró otro, y después llegó la última, y ahí estaba, en mi pesadilla más temida de un hostel, compartir mi habitación.
Si me preguntabas un mes antes, seguramente lo primero que hubiera hecho era salir hasta la hora de dormir, pero la sorpresa fue que en menos de media hora estábamos sentados, tomando una cerveza en una mesa para cuatro. ¡Que locura! No solo que la pasé bien y que conocí personas igual de curiosas y aventureras que yo, sino que me dio pena haber organizado solo una noche en el pueblo, haber dejado personas que están “en la misma”, y que iban a recorrer paisajes que nunca en mi vida había visto. Laguna de los Tres quedará para la próxima.
Seguramente vuelva a El Chalten, tengo que conocer muchos paisajes, y seguramente vuelva a un hostel, porque a esos lugares se puede llegar solo, pero ¿qué mejor que con compañía viajera?